No me mires así si no me entiendes, no me digas como tengo que llevar mi vida si no sabes lo que vivo. Que no me digas lo que hay que hacer en cada situación, es mi vida. Me da igual si no entiendes lo que te digo, entenderme para mí es más importante que me entiendas tú.
Entender. Entenderte, entenderme. No hago nada de esas cosas, no logro comprender porque todos ellos son tan felices, no puedo comprender porque yo no lo soy. Sólo me límito a huir de toda persona que me muestra un poco de cariño, aparece un 'mierda' en mi mente por cada 'te quiero' que escucho, es un 'huye' por cada 'me importas', es puro instinto. Huir de cada persona a la que le importo por no hacerles daño, por no hacerme daño, quedarme con esas personas a las que se la sudo simplemente porque me sirven de entretenimiento.
No lo hago queriendo pero, es que, me resulta tan antinatural eso de importarle a alguien, me parece ilógico eso de permanecer durante un tiempo prolongado cerca de una persona que en un momento u otro se va a ir, sería sufrir a lo tonto. Quizás debería aprovechar todo el tiempo que pueda y disfrutar de esas personas, pero no puedo. Soy más de irme mientras lo rompo todo por tener el placer de ser yo la que destroza mi vida. Y lo extraño es que nunca me ha importado hacerlo. Dicen que tú mismo es quien más se cuida, pero yo no, mi persona es algo que me resulta indiferente, ¿qué más da como me sienta? Sí, sé que aquí sólo escribo sobre mis mierdas y todo lo que conlleva, pero fuera mis cosas no existen, no importan, no se nombran. Fuera todo va genial. Aquí dentro seguimos en el invierno eterno. Mi interior se congela pero es que el frío también quema.
Yo, ardiendo o helandome. Yo, con los nudillos marcados. Yo, con moratones. Yo, con ojeras. Yo, con tinta en los dedos. Yo, con cicatrices. Yo, con sonrisas y miradas tristes. Yo, mejor.
Tú, tú y tú. No hay ningún tú. Me harto de escribirle a nadie, de declarar mi amor hacía alguien a quien todavía no conozco. O sí. O no. Quién sabe. Tú. Tendrás la mirada triste, lo sé, nunca me han gustado los chicos felices. Tú... Tú serás tú. Serás mi tú. Serás esa sonrisa tonta cada vez que te recuerde, serás el primer 'no puedo echarlo de mi vida' que pronunciaré, serás mi Luna, mi faro de Alejandria. Serás esa Luna llena que me gusta tanto, serás la primera estrella del cielo, tan brillante, serás esa lluvia fría que me despeja. Serás parte de mi Sungurue, de mi Shanti, de mi Lucha o Muere. Serás parte de mi. Tú, no me llenaras, no es eso lo que busco. No me harás feliz, no es eso lo que quiero. No quiero que seas otro, quiero que seas tú. Ese tú.
Bah, que coño hablo si ni te conozco.
jueves, 16 de enero de 2014
miércoles, 1 de enero de 2014
A chuparla.
Estoy cansada de tener que tomarme todo genial, de no contestar borde, de pensarme las cosas cuatrocientas veces y aún así, a los cinco minutos, arrepentirme. Estoy cansada de reprimirme los sentimientos, de callarme las cosas, de aguantar las mierdas de otros y silenciar las mías, estoy harta de tener que ayudar a tías cuando me gusta el mismo pene que a ellas, ¡coño!, que estoy hasta los ovarios de pensar siempre en los demás.
Sé que hay, una persona que me ayuda en todo lo que puede y más, y que no la merezco a mi lado, pero, macho, que estoy hasta los ovarios. Que tengo derecho a quejarme igual que todos los demás, estoy cansada de 'pues si sé que te lo ibas a tomar así no te lo digo', pues me suda la puta polla que no me lo digas. Me lo tomo como me sale de los ovarios, porque si me ofende y me jode lo voy a mostrar porque estoy harta, ya no cansada, harta de fingir delante de todo ser humano. Que todos tenemos días malos, yo también puedo tenerlos. Que todos pueden tener días en los que son inaguantables menos yo, que debo ser la que se coma los días de todos, pues no, hasta los ovarios ya. Si me enfado, te jodes. Si no te gusta, te largas.
Enfadada el día de año nuevo, que puta novedad. Pero es que me tenéis hasta los putos ovarios, es gracioso que me vaya a quejar del egocentrismo cuando sólo he hablado de mi misma, pero, a chuparla, es mi blog.
Sí señores y señoras, comienzo el año con odio y rencor nuevos, rabia para el cuerpo, pero es que tenéis una bonita manera de enfadarme. Y según vosotros, no tengo derecho a hacerlo. Me enfado porque puedo, me sienta como una puta patada lo que me dices porque puede hacerlo, harta de ser tan hipocresía, harta de tanta mierda y de tantas mentiras, harta de escuchar todas las mierdas de los demás sin oír un puto 'qué tal', que yo también lo paso mal, que eso de interesarte por mi y por mis cosas no te va a causar un sarpullido, que la vida de los demás tampoco está mal, que por preguntar y esas cosas no creo que te vaya a arder la puta lengua. Medidas de año nuevo, te escucho si me da la gana. Ahora vais a ver lo que significa la palabra egoísmo. Por mi y para mi, me la sudáis, si quieres contarme algo, me vas a tener que escuchar primero, si te molestan mis malos días, te callas si quieres que te aguante los tuyos, sino, puerta. Feliz año nuevo.
Sé que hay, una persona que me ayuda en todo lo que puede y más, y que no la merezco a mi lado, pero, macho, que estoy hasta los ovarios. Que tengo derecho a quejarme igual que todos los demás, estoy cansada de 'pues si sé que te lo ibas a tomar así no te lo digo', pues me suda la puta polla que no me lo digas. Me lo tomo como me sale de los ovarios, porque si me ofende y me jode lo voy a mostrar porque estoy harta, ya no cansada, harta de fingir delante de todo ser humano. Que todos tenemos días malos, yo también puedo tenerlos. Que todos pueden tener días en los que son inaguantables menos yo, que debo ser la que se coma los días de todos, pues no, hasta los ovarios ya. Si me enfado, te jodes. Si no te gusta, te largas.
Enfadada el día de año nuevo, que puta novedad. Pero es que me tenéis hasta los putos ovarios, es gracioso que me vaya a quejar del egocentrismo cuando sólo he hablado de mi misma, pero, a chuparla, es mi blog.
Sí señores y señoras, comienzo el año con odio y rencor nuevos, rabia para el cuerpo, pero es que tenéis una bonita manera de enfadarme. Y según vosotros, no tengo derecho a hacerlo. Me enfado porque puedo, me sienta como una puta patada lo que me dices porque puede hacerlo, harta de ser tan hipocresía, harta de tanta mierda y de tantas mentiras, harta de escuchar todas las mierdas de los demás sin oír un puto 'qué tal', que yo también lo paso mal, que eso de interesarte por mi y por mis cosas no te va a causar un sarpullido, que la vida de los demás tampoco está mal, que por preguntar y esas cosas no creo que te vaya a arder la puta lengua. Medidas de año nuevo, te escucho si me da la gana. Ahora vais a ver lo que significa la palabra egoísmo. Por mi y para mi, me la sudáis, si quieres contarme algo, me vas a tener que escuchar primero, si te molestan mis malos días, te callas si quieres que te aguante los tuyos, sino, puerta. Feliz año nuevo.
martes, 31 de diciembre de 2013
La última mierda del año.
Último día del año, podría prometerme un millar de cosas que estoy segura que no cumpliré ninguna de ellas. Esperemos la llegada de tiempos mejores, aunque todos sabemos que el problema no es el año, el problema soy yo y mi puta mente rota. Pasamos de año con los problemas a la espalda, nunca he sabido dejar mis mierdas atrás sin arrepentirme y volver a buscarlas. Quizás sea eso de vomitar las uvas lo que me de la mala suerte, o quizás solo sea que soy gilipollas y no tengo remedio. En todo caso, me da igual.
La última mierda del año, disfrutadla. Esperemos con ansias el siguiente, seguiré con la mierda de siempre. Siempre derrochando positividad. Joder, pero que ya estoy cansada, a partir de hoy; no porque sea 31, sino por ser hoy, porque debería ser un día especial pero no, a partir de hoy me la suda todo. Sí señores y señoras, vuelvo a prometerme algo, vuelvo a prometerme eso. Sí, probablemente es una pérdida de tiempo, por eso de que siempre me la pican las promesas, sobretodo las mías, pero ¿y por qué no cumplirla? Por una puta vez voy a intentar que esta vez sea diferente, porque puedo, porque me tienen harta todos y todo, porque estoy cansada de terminar todos los días con los dedos llenos de tinta pero sin ninguna solución para tanta mierda.
Tanto escribir, tanto escribir ¿para qué? ¿A qué conclusión llego? Lo único que saco es que siempre escribo la misma mierda, que hasta yo estoy hasta los ovarios de mis entradas llenas de cosas sin sentido, rabia acumulada, tristeza y ningún cambio, y que doy asco, pero eso ya lo sabía sin tener que escribirlo. No me llena, no me ayuda, ¿por qué debería seguir haciéndolo? Llevo con esta disputa meses y mira, por aquí vuelvo cada vez que me prometo dejar de hacerlo. No me llena pero sigo haciéndolo, me da algo; anonimato quizás, soltarme sin temor, despotricar mierda sin dañar a nadie más que a mi... pero sigue sin hacerme bien, no me compensa. Bah, para que seguir con esta disputa, al fin y al cabo, no voy a dejarlo.
Quizás algún día encuentre algo que me llene y deje todo lo demás atrás pero, eso es tan improbable como que yo mañana me levante y sea feliz.
Quizás debería desearos feliz Navidad y prospero año nuevo a el aburrido de turno que me lee pero, no os conozco, me la picáis. Probablemente, en su mayoría, no será un feliz año, no está siendo una feliz Navidad y lo de prospero... escribo de madrugada, sigo sin saber que coño estoy haciendo con mi vida.
Proponerme ser feliz para el 2014 es como reírme en mi cara, y es que ser feliz es mi utopía de siempre. No creo en la felicidad pero joder, como ansío eso de sentirse bien contigo misma y dejar de estar en guerra constante con el mundo. Digo que quiero estar a gusto conmigo misma pero sigo sin encontrarle sentido a eso de quererse. Bah, cuantos cambios de tema, cuanta mierda reprimida. Sólo bebed mucho y olvidar las penas, para qué más.
La última mierda del año, disfrutadla. Esperemos con ansias el siguiente, seguiré con la mierda de siempre. Siempre derrochando positividad. Joder, pero que ya estoy cansada, a partir de hoy; no porque sea 31, sino por ser hoy, porque debería ser un día especial pero no, a partir de hoy me la suda todo. Sí señores y señoras, vuelvo a prometerme algo, vuelvo a prometerme eso. Sí, probablemente es una pérdida de tiempo, por eso de que siempre me la pican las promesas, sobretodo las mías, pero ¿y por qué no cumplirla? Por una puta vez voy a intentar que esta vez sea diferente, porque puedo, porque me tienen harta todos y todo, porque estoy cansada de terminar todos los días con los dedos llenos de tinta pero sin ninguna solución para tanta mierda.
Tanto escribir, tanto escribir ¿para qué? ¿A qué conclusión llego? Lo único que saco es que siempre escribo la misma mierda, que hasta yo estoy hasta los ovarios de mis entradas llenas de cosas sin sentido, rabia acumulada, tristeza y ningún cambio, y que doy asco, pero eso ya lo sabía sin tener que escribirlo. No me llena, no me ayuda, ¿por qué debería seguir haciéndolo? Llevo con esta disputa meses y mira, por aquí vuelvo cada vez que me prometo dejar de hacerlo. No me llena pero sigo haciéndolo, me da algo; anonimato quizás, soltarme sin temor, despotricar mierda sin dañar a nadie más que a mi... pero sigue sin hacerme bien, no me compensa. Bah, para que seguir con esta disputa, al fin y al cabo, no voy a dejarlo.
Quizás algún día encuentre algo que me llene y deje todo lo demás atrás pero, eso es tan improbable como que yo mañana me levante y sea feliz.
Quizás debería desearos feliz Navidad y prospero año nuevo a el aburrido de turno que me lee pero, no os conozco, me la picáis. Probablemente, en su mayoría, no será un feliz año, no está siendo una feliz Navidad y lo de prospero... escribo de madrugada, sigo sin saber que coño estoy haciendo con mi vida.
Proponerme ser feliz para el 2014 es como reírme en mi cara, y es que ser feliz es mi utopía de siempre. No creo en la felicidad pero joder, como ansío eso de sentirse bien contigo misma y dejar de estar en guerra constante con el mundo. Digo que quiero estar a gusto conmigo misma pero sigo sin encontrarle sentido a eso de quererse. Bah, cuantos cambios de tema, cuanta mierda reprimida. Sólo bebed mucho y olvidar las penas, para qué más.
lunes, 30 de diciembre de 2013
En inviernos eternos.
Parteme en dos, llora por mi, sufre, lo mereces tío, por ser un cabrón. Intento que nadie me importe y mírame, contando como e rompo a esa pava que está a kilómetros. Las cosas nunca cambian.
Cuanto más deseo dormir, más me ataca el insomnio. Demasiado activa para cerrar los ojos, demasiados latidos para decir que esta muerda, pero lo de estar rota por dentro nadie lo niega. Joder, no tiene sentido, no me entiendo ni yo, ¿Qué cojones hacéis vosotros? Pero oye, que es un placer eso de no entenderme.
El reloj marca las cuatro de la mañana, siempre ha sido una buena hora para preguntarme qué coño estoy haciendo con mi vida. Escribo intentando ver la luz en este túnel y sólo veo que no hay salida. Empiezo a pensar en las cosas que me hacen feliz, y me ahogo. Nunca son suficientes. La música chico, sólo la música me hace sonreír. Busco amistades, en su mayoría, por entretenimiento pero es que nada llena este vacío que llevo dentro, y lo comprendo. No soy capaz ni de llenarme yo no puedo pretender que lo hagan otros, no puedo dejar que lleven esa carga.
Bah, matame chico y así acabamos antes. No me partas el corazón, partame el cuello que al menos el segundo no es un sufrimiento lento. Lárgate, huye mientras puedas, yo también huiría si pudiese pero es algo difícil eso de esquivarte a ti misma ¿no?. Busco emoción pero cada vez sueno más hueca en cada carcajada, pero al menos sirve para algo. Sé que si algún día alguna persona a la que he hecho daño lee esto sabrán que he obtenido mi merecido, o al menos, estarán satisfechos al saber que, al fin y al cabo, si estaba tan echa polvo como creían. Y es que, yo no soy el ave Fénix chico, yo no resurjo de mis cenizas, y cenizas es lo único que me queda. Quizás sea porque mi interior siempre le ha encantado eso de arder.
Me dijeron que si jugaba con fuego me podía quemar pero nadie me dijo que acabaría ardiendo por dentro.
Bah, por mucho que arda hay partes de mi que siempre estarán sometidas a ese invierno eterno.
Cuanto más deseo dormir, más me ataca el insomnio. Demasiado activa para cerrar los ojos, demasiados latidos para decir que esta muerda, pero lo de estar rota por dentro nadie lo niega. Joder, no tiene sentido, no me entiendo ni yo, ¿Qué cojones hacéis vosotros? Pero oye, que es un placer eso de no entenderme.
El reloj marca las cuatro de la mañana, siempre ha sido una buena hora para preguntarme qué coño estoy haciendo con mi vida. Escribo intentando ver la luz en este túnel y sólo veo que no hay salida. Empiezo a pensar en las cosas que me hacen feliz, y me ahogo. Nunca son suficientes. La música chico, sólo la música me hace sonreír. Busco amistades, en su mayoría, por entretenimiento pero es que nada llena este vacío que llevo dentro, y lo comprendo. No soy capaz ni de llenarme yo no puedo pretender que lo hagan otros, no puedo dejar que lleven esa carga.
Bah, matame chico y así acabamos antes. No me partas el corazón, partame el cuello que al menos el segundo no es un sufrimiento lento. Lárgate, huye mientras puedas, yo también huiría si pudiese pero es algo difícil eso de esquivarte a ti misma ¿no?. Busco emoción pero cada vez sueno más hueca en cada carcajada, pero al menos sirve para algo. Sé que si algún día alguna persona a la que he hecho daño lee esto sabrán que he obtenido mi merecido, o al menos, estarán satisfechos al saber que, al fin y al cabo, si estaba tan echa polvo como creían. Y es que, yo no soy el ave Fénix chico, yo no resurjo de mis cenizas, y cenizas es lo único que me queda. Quizás sea porque mi interior siempre le ha encantado eso de arder.
Me dijeron que si jugaba con fuego me podía quemar pero nadie me dijo que acabaría ardiendo por dentro.
Bah, por mucho que arda hay partes de mi que siempre estarán sometidas a ese invierno eterno.
jueves, 26 de diciembre de 2013
No duele, arde.
Furia, furia y más furia, no hay nada más en mi interior. Tía, que voy bien, que no me molesta. Los cojones. Estoy hasta los putos ovarios de toda esta mierda. Estoy enfadada con el mundo por no enfadarme contigo, por saber que con quien me tengo que enfadar es conmigo misma. Quieres gritar, correr, quedarte sin aliento de alguna forma u otra, esperar que eso te deje vacía sin nada dentro, ni dolor, ni amor, ni rabia ni este puto rencor que te esta consumiendo a velocidades increíbles. Me bloqueo. Tanto caos en mi interior pasa factura también fuera. Me hablan, dicen algo que me debería resultar gracioso, me río, sueno tan hueca que me da miedo. Sólo pienso en el odio. Odio es lo que recorre mis venas, infectando mi interior del disfrute de las discusiones, haciendo que situaciones en las que debería llorar me parta de risa, disfrutando de hacer daño, de que las personas me odien. Así sienten lo mismo que yo.
Sí tía, estoy enfadada. Te he dicho que no me importa, que no tiene importancia, que lo entiendo todo pero no, joder, no. Llevo desde que me lo dijiste mentalizandome para lo que iba a pasar, para que no doliese tanto pero, es que no duele, arde. Que no te puedo culpar, lo sé, yo hubiese hecho lo mismo pero eso no implique que me duela, que me queme. Estoy ardiendo. Mi mente parece que le estén prendiendo fuego, todo se va convirtiendo en cenizas después de varios gritos. Enfado. Rabia. Furia. Rencor. Odio. Asco. Mierda, todo eso es mierda, es lo que siento a diario, mi mierda rutinaria. Y tú has hecho que se incrementen hasta límites insospechados. Enhorabuena.
No me puedo enfadar contigo, pero sí con el mundo, sin motivo, pero mejor pagarlo con ellos. Pero, ¡que coño!, tía, estoy enfadada con tu puta actitud. ¡Qué me duele coño! Tú eres de las únicas que sabe lo que hay, y me lo dices así, tan feliz como si me debiese alegrar por ti. Los ovarios tía, los ovarios. Y he de pretender no enfadarme porque, debería alegrarme por ti. Tócate los huevos. Me enfado porque puedo, porque me parece hasta rastrero no hacerlo. Para que mentir.
Estoy enfadada con ella, con él, conmigo y con todo ser que pase por delante. Me encanta hacer amigos. Voy despotricando por ahí, esperando ya el amanecer para arrepentirme de todo lo dicho, pero, que me la suda chica, me la suda. Todo me la suda cuando estoy enfadada e intento comportarme como sí lo estuviese todo el tiempo. Me encanta. Paso de tus putos 'Gracias por no enfadarte', ag, te juro que o reviento algo o me reviento, aunque siempre ha sido lo mismo.
Soy una puta bomba de relojería a punto de estallar. Aléjate. No me importa quien seas, si vienes en son de paz yo estaré pidiendo guerra, querer reventar bocas ya es una manía, apagar el móvil cuando me hablas. No tiene sentido, lo sé y me la suda. Esta puta entrada en sí no tiene sentido y me la vuelve a sudar.
¿No tenéis nada que hacer con vuestras putas vidas que estáis leyendo a una que escribe por no joderse la suya? Joder, esta noche todo arde.
Sí tía, estoy enfadada. Te he dicho que no me importa, que no tiene importancia, que lo entiendo todo pero no, joder, no. Llevo desde que me lo dijiste mentalizandome para lo que iba a pasar, para que no doliese tanto pero, es que no duele, arde. Que no te puedo culpar, lo sé, yo hubiese hecho lo mismo pero eso no implique que me duela, que me queme. Estoy ardiendo. Mi mente parece que le estén prendiendo fuego, todo se va convirtiendo en cenizas después de varios gritos. Enfado. Rabia. Furia. Rencor. Odio. Asco. Mierda, todo eso es mierda, es lo que siento a diario, mi mierda rutinaria. Y tú has hecho que se incrementen hasta límites insospechados. Enhorabuena.
No me puedo enfadar contigo, pero sí con el mundo, sin motivo, pero mejor pagarlo con ellos. Pero, ¡que coño!, tía, estoy enfadada con tu puta actitud. ¡Qué me duele coño! Tú eres de las únicas que sabe lo que hay, y me lo dices así, tan feliz como si me debiese alegrar por ti. Los ovarios tía, los ovarios. Y he de pretender no enfadarme porque, debería alegrarme por ti. Tócate los huevos. Me enfado porque puedo, porque me parece hasta rastrero no hacerlo. Para que mentir.
Estoy enfadada con ella, con él, conmigo y con todo ser que pase por delante. Me encanta hacer amigos. Voy despotricando por ahí, esperando ya el amanecer para arrepentirme de todo lo dicho, pero, que me la suda chica, me la suda. Todo me la suda cuando estoy enfadada e intento comportarme como sí lo estuviese todo el tiempo. Me encanta. Paso de tus putos 'Gracias por no enfadarte', ag, te juro que o reviento algo o me reviento, aunque siempre ha sido lo mismo.
Soy una puta bomba de relojería a punto de estallar. Aléjate. No me importa quien seas, si vienes en son de paz yo estaré pidiendo guerra, querer reventar bocas ya es una manía, apagar el móvil cuando me hablas. No tiene sentido, lo sé y me la suda. Esta puta entrada en sí no tiene sentido y me la vuelve a sudar.
¿No tenéis nada que hacer con vuestras putas vidas que estáis leyendo a una que escribe por no joderse la suya? Joder, esta noche todo arde.
jueves, 19 de diciembre de 2013
Un par de pesadillas.
Estoy perdida, como siempre. Estoy en un lugar desierto, oscuro, desolador; solo puedo vislumbrar muerte y destrucción, una masacre, todos conocidos. Me despierto. Sudo, me pasa lo de siempre, las lágrimas están ahí pero no quieren salir. Todos estaban muertos, desangrados, cortes en las muñecas seguían manando sangre, uno en el cuello me había quitado cualquier posibilidad de salvarlos, de salvarme junto a ellos. Solo quedaba yo, sin poder llorar, sola, paralizada por el miedo, conmocionada. Espera, se mueven, es Alex el que se mueve. Sigue sangrando, demasiado como para poder seguir vivo. Me ¿habla? Está moviendo la boca, susurrando, debo acercarme si quiero saber lo que me esta diciendo. Empiezo a caminar entre el gran tumulto de cadáveres, me vuelvo a parar, Josh también se mueve, y Carla, y Mike y... todos. Todos mueven la boca, lo que antes era un susurro ahora son gritos que nada ni nadie puede acallar, 'Confiamos en ti y no nos has salvado'. Lo repiten una y otra vez, no sé en que momento empiezo a repetirlo yo también. No los he salvado.
Vivo en una pesadilla continua, es cerrar los ojos y verlos, sin obtener un atisbo de vida entre tanta sangre, con ojos mirándome, mirando al vacío, sin mirar pues en ellos no queda nada, están muertos.
Cierro los ojos por inercia, me pierdo, no sé donde estoy. Logro distinguir entre tanta oscuridad la silueta de una escalera, me dirijo hacía ella, me caigo. Algo me agarra la pierna, me intenta arrastrar hacía el otro extremo de la habitación, esta oscuro, muy oscuro. De mi agresora solo logro distinguir su sonrisa macabra, que más que una sonrisa es una mueca, y sus ojos, sus brillantes ojos verdes. Mi pierna libre consigue acertar en una de mis numerosas patadas y le logro dar un buen golpe en la cara, me duele. Estoy sangrando por la nariz, se me ha partido, no sé como pero no hay tiempo para pensarlo. Me levanto como puedo y corro hacía las escaleras, subo lo más rápido que puedo hasta que me doy cuenta de que no me sigue, está parada justo donde le di el golpe, de pie, mirándome, ahora sí está sonriendo de verdad, me asusta.
Oigo un ruido, me giro, proviene de la segunda habitación a la derecha. Doy un paso y ya no se oye nada, me paro, y vuelve a sonar. Ahora suena más fuerte, mucho más fuerte. Es un llanto de un bebé. Pienso en mi hermana, Luna, aterrada, desatendida, sola entre tanta oscuridad, no lo pienso más y corro hacía allí. Abro la puerta y me encuentro ante una gran habitación, tiene dos ventanales abiertos de par en par, por los cuales entra la gran masa de niebla que hay en el cuarto. El cuarto estaría completamente vacío si no fuese por esa... por esa cuna. El miedo se apodera de mi, corro, no miro donde piso ni si hay más peligros a mi alrededor, solo corro hacía mi hermana. Me paro a cinco metros de la cuna. Es ella. Es ella pero no lo es, tiene el aspecto de mi hermana pero los ojos... tiene los ojos completamente negros. No puedo evitar gritar, gritar hasta quedarme sin aire, hasta no poder más. Mi hermana, esa cosa no puede ser mi hermana. Me atrevo a acercarme, estoy apoyada en la cuna y la veo. No respira, este monstruo no respira. No lo entiendo, hace dos escasos minutos estaba llorando, tiene que estar viva. Me derrumbo. Solo puedo oír el eco de una risa macabra y un llanto ahogado mientras todo se funde a negro.
Vivo en una pesadilla continua, es cerrar los ojos y verlos, sin obtener un atisbo de vida entre tanta sangre, con ojos mirándome, mirando al vacío, sin mirar pues en ellos no queda nada, están muertos.
Cierro los ojos por inercia, me pierdo, no sé donde estoy. Logro distinguir entre tanta oscuridad la silueta de una escalera, me dirijo hacía ella, me caigo. Algo me agarra la pierna, me intenta arrastrar hacía el otro extremo de la habitación, esta oscuro, muy oscuro. De mi agresora solo logro distinguir su sonrisa macabra, que más que una sonrisa es una mueca, y sus ojos, sus brillantes ojos verdes. Mi pierna libre consigue acertar en una de mis numerosas patadas y le logro dar un buen golpe en la cara, me duele. Estoy sangrando por la nariz, se me ha partido, no sé como pero no hay tiempo para pensarlo. Me levanto como puedo y corro hacía las escaleras, subo lo más rápido que puedo hasta que me doy cuenta de que no me sigue, está parada justo donde le di el golpe, de pie, mirándome, ahora sí está sonriendo de verdad, me asusta.
Oigo un ruido, me giro, proviene de la segunda habitación a la derecha. Doy un paso y ya no se oye nada, me paro, y vuelve a sonar. Ahora suena más fuerte, mucho más fuerte. Es un llanto de un bebé. Pienso en mi hermana, Luna, aterrada, desatendida, sola entre tanta oscuridad, no lo pienso más y corro hacía allí. Abro la puerta y me encuentro ante una gran habitación, tiene dos ventanales abiertos de par en par, por los cuales entra la gran masa de niebla que hay en el cuarto. El cuarto estaría completamente vacío si no fuese por esa... por esa cuna. El miedo se apodera de mi, corro, no miro donde piso ni si hay más peligros a mi alrededor, solo corro hacía mi hermana. Me paro a cinco metros de la cuna. Es ella. Es ella pero no lo es, tiene el aspecto de mi hermana pero los ojos... tiene los ojos completamente negros. No puedo evitar gritar, gritar hasta quedarme sin aire, hasta no poder más. Mi hermana, esa cosa no puede ser mi hermana. Me atrevo a acercarme, estoy apoyada en la cuna y la veo. No respira, este monstruo no respira. No lo entiendo, hace dos escasos minutos estaba llorando, tiene que estar viva. Me derrumbo. Solo puedo oír el eco de una risa macabra y un llanto ahogado mientras todo se funde a negro.
sábado, 14 de diciembre de 2013
Incumpliendo promesas.
Y vuelta a dormir cuando todo va en contra, volvemos a eso de despertar pero no querer abrir los ojos. Intento mirarme al espejo y creerme eso de que todo irá bien pero solo sigo dándome el mismo asco de siempre.
Pienso que ya es hora de salir a flote, y oye, si mi interior grita un 'ya basta', porque siempre me quedo a las puertas de ponerlo en práctica. Vuelta a no saber valorarme ni querer aprender a hacerlo, y es que si yo no fuese yo misma me caería mal, quiero decir, más mal de lo que ya lo hago, cosas de ser inaguantable.
Y es que yo no puedo ofrecerte lo que me pides, si quieres a alguien que está roto acabaras cortándote. Eres demasiado inocente como para acercarte a mi y corromperte, te conozco demasiado como para permitirlo. Sal de aquí chico, sal de aquí.
Es la rutina de romper promesas, es decirte que volveré mientras corro en dirección contraria, es prometerme que vendrán tiempos mejores mientras me lanzo al abismo. Puta incoherencia. Y es que ya me cansa tanta mierda, tantas mentiras y eso de que todo es precioso hasta que lo toco y acaba en pedazos. Cansada de pasarme la vida sentada mirando lo que queda de mi, de lo que era, de mirar lo que soy y volver a odiarme.
Querer ayudar a todos, echarle dos pares a todo y sonreír mientras todo se hunde, por que si quiero cambiar tengo que hacerlo así, echándole dos pares. Cambiar ya no por mi,porque no me importo, sino por ellos, porque aunque no deberían siguen confiando en mi, o al menos eso aparentan.
No queda nada más que mi Lucha o Muere y la Luna. Necesitaba tantas cosas y de esas no me queda ninguna. A punto de terminar el año, prometiendo no romperme más y acabar volviendo a hacerlo por recordar los viejos tiempos, aún sabiendo que no eran buenos. Es romperme porque puedo, así me va.
Escribir siempre ha sido bonito, hasta que comenzó a doler y se jodió todo. Empecé a escribir con la esperanza de juntar mis pedazos y acabé destrozandome mientras lo plasmaba en el folio. Escribir a pesar de que me estoy rompiendo, con la satisfacción de que nadie sabe hacerlo como yo. Hacerme daño con esto por pura diversión, luego volveré a prometerme tiempos mejores aunque sé que nunca cumplo mis promesas.
Pienso que ya es hora de salir a flote, y oye, si mi interior grita un 'ya basta', porque siempre me quedo a las puertas de ponerlo en práctica. Vuelta a no saber valorarme ni querer aprender a hacerlo, y es que si yo no fuese yo misma me caería mal, quiero decir, más mal de lo que ya lo hago, cosas de ser inaguantable.
Y es que yo no puedo ofrecerte lo que me pides, si quieres a alguien que está roto acabaras cortándote. Eres demasiado inocente como para acercarte a mi y corromperte, te conozco demasiado como para permitirlo. Sal de aquí chico, sal de aquí.
Es la rutina de romper promesas, es decirte que volveré mientras corro en dirección contraria, es prometerme que vendrán tiempos mejores mientras me lanzo al abismo. Puta incoherencia. Y es que ya me cansa tanta mierda, tantas mentiras y eso de que todo es precioso hasta que lo toco y acaba en pedazos. Cansada de pasarme la vida sentada mirando lo que queda de mi, de lo que era, de mirar lo que soy y volver a odiarme.
Querer ayudar a todos, echarle dos pares a todo y sonreír mientras todo se hunde, por que si quiero cambiar tengo que hacerlo así, echándole dos pares. Cambiar ya no por mi,
No queda nada más que mi Lucha o Muere y la Luna. Necesitaba tantas cosas y de esas no me queda ninguna. A punto de terminar el año, prometiendo no romperme más y acabar volviendo a hacerlo por recordar los viejos tiempos, aún sabiendo que no eran buenos. Es romperme porque puedo, así me va.
Escribir siempre ha sido bonito, hasta que comenzó a doler y se jodió todo. Empecé a escribir con la esperanza de juntar mis pedazos y acabé destrozandome mientras lo plasmaba en el folio. Escribir a pesar de que me estoy rompiendo, con la satisfacción de que nadie sabe hacerlo como yo. Hacerme daño con esto por pura diversión, luego volveré a prometerme tiempos mejores aunque sé que nunca cumplo mis promesas.
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